El gato como tal es considerado desde el inicio de los tiempos como un animal mágico.
En Egipto era animal de culto y, llegado la edad media, se creía que los gatos negros eran brujas metamorfoseadas por lo cual, en aquella época, los gatos negros (y gatos en general) eran perseguidos, cazados, metidos en sacos y quemados en hogueras.
Debido a esto, la población de gatos diezmó haciendo así que la población de ratas en los pueblos se incrementara. Motivo por el cual se propagaron rápida y frecuentemente las epidemias de peste.
Gatos negros, gatos positivos
Los gatos negros siempre han sido un signo de mala suerte para aquellos más supersticiosos, en cambio, para los científicos este animal posee un valor muy positivo: los genes que determinan su color, pueden ayudar a luchar contra las enfermedades.
En teoría, los animales de color inusual corren más riesgo de extinguirse a menos que el gen que le otorga su color le brinde también algún tipo de ventaja para su supervivencia, como es el caso de los gatos negros y las panteras negras. Los investigadores creen que el gen que determina su color les protege contra las infecciones.
Los seres humanos tenemos un gen similar, y este descubrimiento puede ayudarnos a generar resistencia contra las enfermedades.
El gen que produce el pelo negro en las panteras se llama MC1R. Si la versión humana de este gen muta, provoca, en algunas personas, cabello pelirrojo.
El gato es un felino cuya historia y origen se remontan al antiguo Egipto. Los egipcios inoculaban a los gatos algunas gotas de su sangre para protegerlos de las enfermedades y los malos espíritus. Estaba prohibido matar a un gato, y la pena por hacerlo era de muerte, era tanto el respeto que existía por este noble animal que cuando el gato moría los egipcios se afeitaban las cejas en señal de duelo.
Los gatos eran animales salvajes que comenzaron su proceso de domesticación hacia el año 3000 a. C., debido a la abundancia de ratones que pululaban en los silos de grano que existían en Egipto. El gran valor del gato como cazador de ratones hizo que los egipcios intentasen y lograsen su convivencia doméstica, pese a lo cual el gato no perdió su status divino. La religión del antiguo Egipto incluyó el gato entre sus símbolos sagrados, estaba considerado como la reencarnación de los dioses en el trance de comunicarse con los hombres y manifestarles su voluntad.